2 de octubre de 2018

Respuestas sueltas a una entrevista anónima

Me llegaron hace poco unas preguntas por uno de estos medios en que nos podemos encontrar, pero esta persona no me dejó manera de responder: preguntas enviadas, cuenta desactivada, comunicación rota, voces ocultas tras una pared digital. Me dio qué pensar sobre tantas veces que en la vida dejamos conversaciones inconclusas.

Decidí responder por este medio, aunque la respuesta no llegue a ninguna parte ni cumpla algún objetivo. Quizás no será esta una entrevista que se reproduzca; tal vez sea el simple producto de una asignación escolar que nunca se entregó. Es posible que nunca lleguen estas palabras a quien las incitó. Tal vez no importan tanto las preguntas (que transcribo tal como son) ni las respuestas más allá del intento de comunicación.

Si tuvieras la oportunidad de ser el protagonista de una de tus historias, cual seria?  
Ninguno de ellos, porque los personajes de mis historias se encuentran casi siempre en situaciones ambiguas, donde puede haber algo de felicidad pero siempre mezclada con las complejidades del ser o no ser y la lucha entre la aversión y el deseo. Hasta un punto soy todos mis personajes. Los escribo para dejar de ser ellos.

2 de septiembre de 2018

Rilke sobre los rieles

Sentarse en el tren con demasiados pensamientos en la cabeza y ceder, palabra por palabra, a las imágenes tan simples que parecen ciertas de una poesía. Allá a lo lejos espera la muerte al final de un túnel. O eso dicen.

El que escribe propone dedicar su vida al deseo y a protestar el dolor, y el que lee se da cuenta que de ninguna otra cosa trata todo lo que se ha escrito hasta entonces. Ni lo que se escribirá. Está enganchado.

Este no entiende esta musicalidad, traducida del alemán de Rainer Maria Rilke, porque parece una serie de notas que existen aparte y que se suceden como una simple enumeración de cosas, sin que una expresión tenga que ver con la otra. El conjunto tiene una coherencia que se recibe a pesar de la traducción y sus vueltas.

Estos son poemas viejos, antiguos, prehistóricos.

4 de julio de 2018

'Ventanas' hacia otras ventanas de Glenda Galán

Si te asomas a una ventana te encuentras ante una apertura mayor que la del espejo, aquella otra imagen recurrente en la literatura desde que Narciso se enamoró de su reflejo en la superficie del agua y enloqueció. Un espejo te devuelve una ilusión, pero una ventana se abre hacia otro mundo. Es el truco: las ventanas son buenas para mirar hacia afuera y hacia adentro. Siempre que te asomas a una crees que miras, pero no te das cuenta de que también eres mirado.

'Ventanas' de Glenda Galán
Es un promisorio concepto este que se propone en el libro "Ventanas: Entrevistas de Glenda Galán a escritores latinoamericanos".

La entrevistadora nos mira y nosotros la miramos. Más allá del marco están los espacios que habitamos, los vacíos que encierran y lo que se insinúa en las sombras.

Es este libro de Galán un deleite de voyeurismo literario donde podemos asomarnos al alféizar de cada autor --ya sea en Miami, Nueva York, Paris o Santo Domingo -- y ver mucho o ver poco, adivinar o suponer, quizás entender algo nuevo, pero sobretodo quedarnos picados de curiosidad por lo que escriben. En este libro se encuentran voces e ideas multiformes, a veces complementarias y otras divergentes, de  creadores que sufren y gozan la común obsesión de escribir en una imaginaria urbe latinoamericana. El libro, complementado por las interpretaciones que son los retratos pintados de Jennie Santos, nos presenta rostros conocidos y por conocer desde el punto de vista de una dominicana en Miami, que, ya veremos, comparte la adicción por lo que ella llama "el placer de escribir".

28 de abril de 2018

Mareados sobre el Malcolm de Cortázar

La novela Los premios empieza con una promesa de trama, un viaje en el que un grupo de extraños abordará un crucero con destino incierto tras ganar un premio auspiciado por el gobierno. Podría pensar el lector en cualquier tipo de aventura que sucederá en ese trayecto, pero con cada página leída se va uno dando cuenta de que este barco no va para ninguna parte, aunque ya es muy tarde para regresar.

No estamos hablando de cualquier escritor, sino de una de las lumbreras de la literatura latinoamericana (y de más allá) y cabe sospechar que no fue falta de dominio del oficio de escribir que llevó a Julio Cortázar a emprender un viaje sin destino en el que la falta de sucesos se convierte en el principal hecho, algo así como el motor de la no-acción. Los premios fue su primera novela publicada por allá en 1960.

No lo niego. Maldije la hora en que me puse a leerla, porque esta novela era una trampa. Como señalé antes, era muy tarde, demasiado tarde, para dar marcha atrás cuando me di cuenta de que no pasaba nada y que el final no traería gran revelación. Esta era una excursión ficticia que se emprende en grupo donde después de escalar más de la mitad de una montaña, o en este caso navegar más de la mitad del viaje por un mar monótono, uno sabe que el regreso sería más tedioso (e incluso humillante) que proceder, aguantar y desembocar en mala compañía en el mismo puerto de salida de un viaje frustrado.

La trama ya la dije, porque es poca, y aunque tiene su desenlace es mejor no revelarlo, no vaya a ser que se arruine la experiencia de quienes se atrevan a emprenderla. El caso es que el barco, el Malcolm, es una excusa y los premios son una carnada para meternos en este viaje con representantes de las recalcitrantes clases sociales de la Argentina de la época, con sus creencias, prejuicios y pequeñas burguesías de desesperación.

Sirve este barco, como anticipa el estrafalario personaje Persio en uno de sus cada vez más incomprensibles soliloquios, para “la mezcla casi pavorosa de seres solos que se encuentran de pronto viniendo desde taxis y estaciones y amantes y bufetes, que son ya un solo cuerpo que aún no se reconoce, no sabe que es el extraño pretexto de una confusa saga que quizás en vano se cuente o no se cuente.”

12 de abril de 2018

Del Morirsoñando y otros cuantos cuentos

Morirsoñando: Cuentos agridulces, 1998-2008 - Víctor Manuel Ramos
Hace unos meses terminé un trabajo que venía haciendo entre etapas de actividad en muchos frentes, revisar y preparar para publicación los primeros cuentos que escribí y saqué a la luz hace más de una década. Los publiqué entonces bajo el título de Morirsoñando: Cuentos agridulces, 1998-2005, indicando que reunía los relatos que sobrevivieron a esos años. Pero esta vez se me ocurrió que, además de revisarlos, debía expandir el período de esa publicación para cubrir mi primera década de ficciones. Así lo hice.

He aquí, entonces, el libro revisado y expandido: Morirsoñando: Cuentos agridulces, 1998-2008. Incluye los cuentos que mis primeros amigos de lectura conocieron de mi parte, más otros cuantos cuentos que formaron parte del mismo período.

El libro está publicado y circulando, en versiones digital y de papel, hace unos meses, reemplazando los enlaces para la edición anterior que se había agotado, pero justo cuando terminé la tarea de darlo a luz mis ocupaciones laborales me obligaron a olvidarme de él y no hice nada para anunciarlo, excepto poner en mis páginas los enlaces actualizados.

Este es un simple anuncio. No me voy a ocupar de decir mucho de mis propios intentos de escritura, considerando que la subjetividad nublaría mi razón, pero puedo compartirles que me alegra soltar estos cuentos otra vez al aire y que mi experiencia inicial con ellos ha sido muy satisfactoria. He recibido noticia de lectores de la primera edición en distintos lugares del planeta que gracias a las redes (tanto de relaciones físicas como virtuales) encontraron uno que otro cuento o leyeron todo el texto y respondieron a él. Ha sido ese libro una excelente manera de conectar con personas de marcado talento literario y calidad humana que todavía siguen siendo amigas y amigos.

7 de enero de 2018

Saber lo que sucede en el mundo

Enterarse de las noticias en estos tiempos de fake news es un reto, incluso para los que laboramos en los medios informativos, pero el verdadero periodismo es todavía más necesario en una época en que la desinformación no es solamente una estrategia electoral sino también el pan de cada día.

Quien no sabe lo que sucede se deba llevar como vaca al matadero, y lamentablemente los mataderos están repletos de víctimas voluntarias. ¿Que no le interesa la política, dice usted? Eso puede ser cierto, pero no significa que la política no esté interesada en usted. Las acciones de quienes alcanzan el poder no van a dejar de afectar a quienes las ignoran.

Ahora, este asunto de las noticias falsas no es nada nuevo. Estamos hablando de propaganda, aunque se le designe con otro nombre y ahora existan medios más engañosos para propagarla. Los regímenes de todo tipo han hecho uso de la desinformación a través de los siglos para tergiversar, acusar, dividir, confundir y manipular. Los resultados han sido sociedades opresivas en las que el respeto a los derechos humanos no es prioridad.

Nos concierne a todos, aunque sea por razones egoístas, saber lo que sucede en el mundo.