Un experimento virtual de lectura compartida

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lunes, diciembre 09, 2013
Circulo de cadeiras


El mundo en que vivimos nos absorbe en tantas actividades obligatorias y en tantas escapatorias que es un milagro reunir a un grupo de personas para hablar de algo aparentemente inútil como los personajes de una historia y sus vidas imaginarias.

Aún así, desde los tiempos de las fogatas algo nos llama a sentarnos en círculo al final de una jornada para echar historias y comentarlas, y, aunque cada día hay menos fogatas, seguimos necesitando de esa experiencia grupal. 

Las conversaciones que se dan en tertulias y clubes de lectura son una buena manera de participar de esta manera no lineal que nos permite el examen de un relato, y a través de él de sí mismos, pero no siempre se puede coordinar horarios y encontrar lugares convenientes para estos encuentros en los recovecos de nuestras metrópolis.

Tenemos, no obstante, la tecnología que permite que nos encontremos a través de la pantalla, ya sea como alternativa o como un paso inicial para coordinar estos encuentros con personas afines. Al ver ese potencial me preguntaba: “¿y por qué no intentar una especie de fogata virtual en torno a la literatura?”

Le puse esa propuesta a varias personas que he conocido (a veces solamente por lo que comparten de sí mismos en sus blogs) y varios se mostraron dispuestos, aunque hubiese sido por mi insistencia. Este verano formamos un grupo experimental usando la tecnología de videoconferencias o “hangouts” de Google Plus para establecer una especie de club del libro virtual que denominamos Círculo de Lectura de Nueva York (en honor a esta megalópolis donde vivimos varios participantes, aunque sin por ello limitar así la entrada a personas afines de otros puntos del planeta). La propuesta era esta: escoger libros disponibles en español para leer y compartir en grupo y reunirnos en fechas predeterminadas por medio de videoconferencias para conversar sobre ellos.

Aunque yo mismo dudé que pudiésemos coordinar horarios, desde Nueva York hasta el cono sur y saltando desde allí el océano hasta España, hemos logrado cuatro de estas videoconferencias en un período de más o menos seis meses. Llegaron a estas reuniones un puñado de lectores de Nueva York, Santo Domingo, Guadalajara, Buenos Aires, Madrid y Alicante en las distintas ocasiones. Tuvimos los esperados problemas técnicos que van desde conexiones que se caen a audio interrumpido, pero poco a poco hemos aprendido a usar el medio para sostener la conversación con menos contratiempos.

Gracias al milagro de las telecomunicaciones, en ese período conversamos en vía directa -- mientras se iniciaba la tarde en Nueva York, había pleno sol en el Caribe y México, atardecía en Buenos Aires y anochecía en Madrid -- sobre los libros “Otra vez adiós” de Carlos Alberto Montaner; “Plegarias nocturnas” de Santiago Gamboa; “La pregunta de sus ojos” de Eduardo Sacheri y “Demasiada felicidad” de Alice Munro. 

Tenemos una lista de libros pendientes a los que tal vez lleguemos, o tal vez no (eso dependerá del interés sostenido de los participantes), pero creo que nos hemos demostrado que se puede usar estos nuevos medios para sostener intercambios que no son de índole comercial, como lo es conversar de escritos que aunque sean de naturaleza ficticia terminan relacionándose con las propias vidas.

No puedo hablar por los demás participantes ni puedo predecir si vamos a continuar, expandir o abrir estos intercambios a otros (siempre está el problema del tiempo y otros compromisos y el asunto de que haya personas dispuestas a leer los textos escogidos en grupo y conversar), pero puedo decir que en cada una de estas tertulias he aprendido algo que quizás no se me hubiera ocurrido en la lectura solitaria, y que solamente por eso este experimento ha sido fructífero para mí. Me queda la esperanza de que este tipo de actividades se propaguen y sostengan por los nuevos medios y fuera de los mercados que organizan y clasifican el entretenimiento fácil, aquel donde somos espectadores en vez de participantes.

Ahí queda el grupo para quienes les interese unirse y participar.

Sobre el autor

Víctor Manuel Ramos es un periodista y escritor bilingüe radicado en Nueva York. Se ha desempeñado como redactor para varios medios de publicación diaria en Estados Unidos. Es autor de cuento y novela y ha publicado los libros Morirsoñando: Cuentos agridulces y La vida pasajera.

7 comentarios:

  1. Ha sido una experiencia muy motivadora e interesante. Compartir la lectura te abre a otros puntos de vista, a otras matizaciones, a otros ángulos de considerar lo leído. Para mí es una cita inexcusable en la que me siento muy satisfecho de participar. Considero que debía seguir, que debería ampliarse el círculo de personas invitadas para enriquecer las perspectivas. Hasta ahora todo ha sido muy familiar e íntimo, en un ambiente relajado que anima a hablar. Estoy muy contento por haber sido invitado a formar parte de este CLNY. La coordinación de Víctor es esencial por su locuacidad y saber centrar las cuestiones con acierto y simpatía.

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    1. Gracias por tus contribuciones y participación, Joselu. Creo que no te has perdido ninguna de las cuatro, así que cuento contigo si sigue esto en pie. En cuanto a expandir, también creo que debemos llevarlo más allá de la fase experimental y permitir que otros que usan este medio en particular (prefiero los blogs a las cuentas de actualizaciones sociales como Twitter y Facebook para estos temas) también descubran esta posibilidad. Total, a casi todos ustedes los he conocido por este medio. Tengo que ver si hay alguna manera de mover el Círculo de su configuración completamente privada a una en la que haya la posibilidad de compartir algunas notas públicamente y mantener otras (como asuntos de planificación) en privado, y si hay alguna manera de que otros se acerquen y soliciten participar. Voy a tomar un rato para ello de aquí a la próxima videoconferencia para presentar al grupo esa posibilidad.

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  2. Mi idea es seguir y seguir compartiendo lecturas a través del CLNY. Me he sentido muy bien en las dos que he participado. Te quería preguntar si puedo invitar a alguien a participar o sólamente lo haces tú.
    Estoy encantada de que conteis conmigo. Un abrazo.

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    1. Me alegra que ustedes también encuentren valor en este intercambio. No hay Círculo sin ustedes. No sé cómo está configurado el grupo para los miembros, pero creo que en la página de entrada al grupo hay una opción para invitar a otros, y, sí, me parece vital que todos los miembros puedan convidar a personas afines a nuestro propósito. Yo ya tengo la suerte de conectar con personas como ustedes que traen una diversidad de voces a la conversación, así que con las contribuciones y conexiones de ustedes la riqueza del intercambio puede crecer. Como decía en mi respuesta a José Luis, quiero ver cuál es la posibilidad de abrir el foro para que otros puedan solicitar participación (esta nota en parte es una prueba del interés que puede haber, pero podríamos hacer algo más coordinado), y luego establecemos el criterio para aceptar miembros. Por ahora vamos con conocidos y conocidos de conocidos.

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  3. estoy enamorada de ti piero

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    1. Con Cariño Para: Piero

      DE: Kasandra

      Un día llegaste a mi vida y pude comprender la hermosura del cielo en la sinceridad de tu mirada,
      comprendí que sobran las palabras cuando se trata de expresar los sentimientos que aguardan en el corazón.

      Si pudieras ver en mi alma entenderías que una vida no basta para explicarte cuanto te amo, quiero fundirme en tu vida, en tus sueños y en tu corazón para que juntos podamos mirar en la misma dirección, bajo el mismo cielo, respirando el mismo aire, dejando atrás el camino lleno de abrojos y espinas que ya nunca volverá y volar tan alto que el viento sea testigo de que nuestro amor nunca tendrá fin...

      por k un dia llegaste tu.
      Espero que te haya gustado

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    2. ¿Kasandra? Deberías decírselo a Piero. Aunque no me molesta que alguien use este sección de comentarios para expresarse.

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