9 de diciembre de 2013

Un experimento virtual de lectura compartida

Circulo de cadeiras


El mundo en que vivimos nos absorbe en tantas actividades obligatorias y en tantas escapatorias que es un milagro reunir a un grupo de personas para hablar de algo aparentemente inútil como los personajes de una historia y sus vidas imaginarias.

Aún así, desde los tiempos de las fogatas algo nos llama a sentarnos en círculo al final de una jornada para echar historias y comentarlas, y, aunque cada día hay menos fogatas, seguimos necesitando de esa experiencia grupal. 

Las conversaciones que se dan en tertulias y clubes de lectura son una buena manera de participar de esta manera no lineal que nos permite el examen de un relato, y a través de él de sí mismos, pero no siempre se puede coordinar horarios y encontrar lugares convenientes para estos encuentros en los recovecos de nuestras metrópolis.

Tenemos, no obstante, la tecnología que permite que nos encontremos a través de la pantalla, ya sea como alternativa o como un paso inicial para coordinar estos encuentros con personas afines. Al ver ese potencial me preguntaba: “¿y por qué no intentar una especie de fogata virtual en torno a la literatura?”

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