Escribir desde el destierro.

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viernes, mayo 23, 2008

Los que nos dedicamos al oficio solitario de escribir tenemos más razones para la enajenación cuando participamos de una cultura que no es la nativa y sobre todo cuando, por obligación o por gusto, escribimos en una lengua que no es la predominante. Es como un exilio de palabras.

Ser bilingüe no facilita las cosas, sino todo lo contrario. Yo, antes de escribir algún asunto de largo aliento, muchas veces me debato en qué lengua hacerlo. Algunas historias parecen hechas para una lengua y suenan falseadas en la otra; así que escoger puede significar limitarse.

No sé si es el caso de todos los que dominan un segundo o tercer idioma, pero en el fondo uno siente --como ya pronunció Miguel de Cervantes en labios del Quijote-- que la conección con la palabra es un asunto de raíz: «todos los poetas antiguos escribieron en la lengua que mamaron de la leche, y no fueron a buscar las estranjeras para declarar la alteza de sus conceptos». Por eso escribo en español, aunque el inglés sea ya también la lengua de mis pensamientos y, cada vez más veces, de mis sentimientos.

Sin embargo, uno sabe que cuando se vive en una realidad que ha sido forjada en base a la mente anglosajona, escribir en otro idioma implica más que narrar. Es además un acto de interpretación -- de trasladar a otra concepción del mundo la visión de una realidad; o de caminar incluso por las orillas de ambas. Las palabras son un puente, a veces colgante y frágil, a veces sujeto con cables de tensión y vigas de acero.

Por ello me resulta curioso --es decir, interesante, emocionante, revelador-- cuando encuentro los escritos de otros extranjeros; en particular aquellos que han recorrido los mismos caminos por donde voy hoy. ¿Cómo cruzaron ellos ese río del entendimiento?

Con esta idea, este deseo de exploración, daré inicio a otra serie en este blog, que ya revelaré en mayor detalle a manera que se desarrolle: buscando y explorando esos escritos literarios que se plasmaron en torno a la experiencia migratoria. Aunque se concentrará mayormente en los escritores que viven o han vivido en Estados Unidos, no limitaré mis observaciones a ellos si me tropiezo con otros ejemplos.






[Foto de la Estatua de la Libertad cortesía de Wilhelmja]

Sobre el autor

Víctor Manuel Ramos es un periodista y escritor bilingüe radicado en Nueva York. Se ha desempeñado como redactor para varios medios de publicación diaria en Estados Unidos. Es autor de cuento y novela y ha publicado los libros Morirsoñando: Cuentos agridulces y La vida pasajera.

4 comentarios:

  1. A veces escribimos desde la nostalgia. Otras desde el descubrimiento y la comprensión de la nueva cultura. Pero hay otras, como hoy, en este instante, que escribimos desde la rabia y la impotencia.
    Más de 200 inmigrantes ilegales acaban de ser rápidamente juzgados y puestos en prisión en Waterloo. Una decisión judicial "relámpago". Un gran gesto de inhumanidad e hipocresía (sin los inmigrantes ilegales cómo se sostiene gran parte de la economía?).
    Sí. Ha habido días que escribo desde la esperanza y otros desde la rabia (siempre en mi idioma). Desde las ganas de romper el papel y salir a manifestar.

    Disculpa. Celebro tu nueva sección. Y sobre todo, desde el fondo de mi corazón, celebro cada escrito tuyo.
    Abrazo,
    Morella.

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  2. Sí, una lengua es una interpretación del mundo, un color con que se observa la realidad. Yo vivo en Catalunya donde parte de la población habla catalán. Yo lo conozco y lo hablo pero nunca ha sido la lengua de mi corazón. No he logrado identificarme con su visión del mundo que me resulta ajena. Entiendo tu división interior y espero con interés esta nueva sección que se abre en tu blog que espero que dé resultados tan estimables como aquella inolvidable de recorrer las distintas religiones. Igual que Morella, celebro cada vez que recibo un mensaje en mi correo electrónico para anunciarme que hay un nuevo escrito tuyo. Un cordial saludo.

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  3. Está claro que dominar dos lenguas implica (casi) dominar dos culturas. Y eso, a la fuerza, debe de ser enriquecedor. En tu caso, Víctor, no sé cómo escribirás en inglés , pero visto está cómo lo haces en español. Por tanto,menos mal que tienes los dos idiomas.
    Me gusta esta nueva idea tuya. Saldrá bien.
    Saludos

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  4. Hola amigos. Habrán notado que estoy escribiendo bastante. No sé por qué. A veces paso por sequías, y a veces llueve en mi interior. Siempre me han gustado los aguaceros.

    Morella -- Gracias por esas palabras. ¡Qué gusto leerte por aquí! Ni siquiera sabía que estabas leyéndome. Entiendo lo que dices. Creo que la rabia se admite como una fuente de inspiración -- o llamémosle "indignación," si queremos que suene mejor, pero es la misma cosa. Uno puede manifestarse en el papel también. Claro, que yo en mi caso tengo que mantener cierta lejanía y desapego en torno a esos temas, porque los cubro profesionalmente, pero en el campo de la ficción es otra cosa. Por cierto, entre tú y yo: lo de la entrevista todavía está pendiente; cualquier lunes de estos se publica, y te avisaré.

    Joselu -- Yo puedo decirte que sueño en español y en inglés, y eso para mi es señal de haber interiorizado mi segunda lengua. Pero es cierto: cuando hablo una o la otra lengua soy diferente. No solamente cambio de palabras. Es preciso cambiar de actitud. Sé que es posible vivir en dos mundos, pero la lengua primaria tiene una primacía que, de hecho, la hace la lengua de los sentimientos más intensos y de las figuras lingüísticas más expresivas.

    Manuela -- Puedes buscar por ahí en internet y encontrarás cantidad de artículos que escribo en inglés. Para mi esa es una lengua de precisión, casi matemática, porque es el vehículo que uso en periodismo. Yo creo que algo de mis circuitos cerebrales, hechos primeros en español, afecta como escribo en inglés y que eso es algo que traigo a mis escritos, como una especie de musicalidad -- y que también del inglés traigo una economía de palabras al español. Pero hay casos, y puede sucederme a mi, en los que dos lenguas pueden empobrecerse mutuamente. Por eso me parece que para ser bilingüe de verdad uno tiene que trabajar en ello. Hay que conocer las diferencias de las dos lenguas para no tergiversar los pensamientos.

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