Paracaidismo hacia la nostalgia.

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lunes, febrero 25, 2008

Esta noche no puedo dormir. He caído en el mundo que habité como bebé, como niño y como adolescente, sin ninguna otra defensa ni preparación que el asombro. Buscaba una referencia geográfica y encontré un mapa: una imagen de satélite que me mostraba una calle conocida.

Entonces me pregunté: ¿y si busco uno de esos lugares que me dieron el ser? ¿lo encontraré?

No me costó mucho espiar minutos después sobre la vertiente del Río Yaque, mirando desde algún satélite anónimo las aguas donde alguna vez hice chapuzón y anduve cerca del ahogo. Miraba a Santiago de los Caballeros, mi ciudad natal, desde muy arriba – y de repente descubría que me hacía falta.

Miré desde la órbita del mundo hacia esa avenida que tantas veces recorrí sobre el transporte público y que más de una vez caminé sosteniendo alguna cruz o alguna vela en cualquiera de tantas procesiones de semana santa: y por ella llegué después de todos estos años hasta mi barrio, Los Quemados. Pude descender hasta las cinco o seis calles donde transcurrió mi niñez y ver allí el nuevo techo --ya de concreto y no de hojalata-- de la casa de esquina que alguna vez habité.

¿Cómo podría yo adivinar que la tecnología estaría hoy de parte de la nostalgia?

Vi mi barrio, mi escuela, mi campo de béisbol, mi calle, mi casa... No vi mis amigos, pero vi aquel rincón donde iba algunas tardes a contemplar el horizonte y a mirar el sol que se ponía. Vi la pequeñez del mundo, de mi mundo, y quedé trastocado: como si algo se hubiera quedado allí que ya nunca recuperaré.




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Sobre el autor

Víctor Manuel Ramos es un periodista y escritor bilingüe radicado en Nueva York. Se ha desempeñado como redactor para varios medios de publicación diaria en Estados Unidos. Es autor de cuento y novela y ha publicado los libros Morirsoñando: Cuentos agridulces y La vida pasajera.

11 comentarios:

  1. La tecnología puede ser algo tan maravilloso... Qué bonito caminar por las veredas de la nostalgia de vez en cuando.

    Un abrazo.

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  2. Para ti es un camino a la nostalgia,para mí un camino nuevo.
    Te debo una gran carta, casi como las de antes, para trasladarte mi entusiasmo y mi asombro sobre el pdf que me mandaste.
    Abrazos

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  3. Victor, ¿sabes por qué no podías dormir esa noche? Porque estabas supuesto a llamarme y no lo hiciste. ¡Bandido!, pendiente de tu llamada, me quedé "con el moño hecho".

    Sabes que bromeo, no importa, otra vez será.

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  4. Gracias por sus comentarios, y por aguantar mi nostalgia electrónica.

    Manuela, estoy editando el escrito del primer PDF, porque ya reposó lo suficiente como para que yo lo vea con nuevos ojos. Gracias por tus revisiones. El que tienes ahora vendrá después de este, porque también necesitaré nuevos ojos para volver a leerlo bien.

    Maritza, perdóname el descuido. No fui a Miami después de todo. Estuve trabajando, pero debí avisarte.

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  5. Gracias además a los que me enviaron los comentarios directamente por correo electrónico. Aprecio mucho las respuestas que me ofrecen.

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  6. Hermoso ejercicio de la nostalgia a través del ojo electrónico googleniano. En mi caso, las calles en que transcurrió mi niñez ya no existen. Todo fue derruido y transformado. El paisaje de mi niñez persiste maravillado en mis recuerdos totalmente vivo y actual. Es increíble cómo la niñez atesora con memoria poderosa todo aquello que la envuelve. Entiendo tu emoción y desde aquí la comparto. Tantas veces he vuelto a aquellas interminables procesiones de mi niñez... Saludos.

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  7. La nostalgia revive el tiempo que quedo escondido en el pasado.

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  8. Me gustó. Vine a través de Manuela.
    Supongo que no habrá ningun problema para linkearte,¿no?
    Un cordial saludo.

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  9. Muy triste tu escrito.

    Debe ser dificil descender a los recuerdos e innundarse de cosas que no voveran pero a pesar de todo, nosotros somos un rompecabezas de nuestro pasado, asi que todas esas sonrisas y vivencias no estan presentes en tiempo pero si en tu ser.

    Un gran beso

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  10. Nuestro lugar de nacimiento.. evoluciona como nuestra vida.. el lanzarse sin paracaidas

    el vivir, el crecer.. hermosa imagen de mi santiago precioso

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