La novela y el escritor.

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domingo, marzo 05, 2006
Gabriel García Márquez repetía una vez el enunciado de que escribir un cuento es vaciar en concreto y escribir una novela es pegar ladrillos. Escribir ficción es, desde ese punto de vista, trabajo de construcción.

Es una metáfora interesante, especialmente para aquellos de nosotros que nos hemos visto embarrados de cemento entre las ruinas de alguna novela en construcción. La novela no es nada fácil. Aún cuando existe el talento para hilar oraciones y parir imágenes (ya de por sí un reto), nadie escribe un tratado de cientos de páginas en un rapto de inspiración-- como sucede con una poesía, o a veces con un cuento.

El novelista es arquitecto, ingeniero, albañil y jardinero de su proyecto. Tiene que dominar lo conceptual y lo práctico para que cuando se entregue en alas de la inspiración se dé una narrativa coherente, de principio a fin. Esto lo digo después de numerosos intentos fallidos: Escribir una novela que se diga novela es algo serio.

En esa misma complejidad late el potencial del género, y su atracción.

Sobre el autor

Víctor Manuel Ramos es un periodista y escritor bilingüe radicado en Nueva York. Se ha desempeñado como redactor para varios medios de publicación diaria en Estados Unidos. Es autor de cuento y novela y ha publicado los libros Morirsoñando: Cuentos agridulces y La vida pasajera.

3 comentarios:

  1. Lo casi imposible es que no se te desparrame el texto de las manos. Poder dominar una novela de cientos de página se me presenta como una tarea imposible... no tengo las manos tan grandes :-)

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  2. Ya lo creo que ha de ser una tarea difícil. Creo que además de talento, será necesario conservar el foco y la coherencia (que difícil, eso).

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  3. Sí, construir una novela es una auténtica obra de ingeniería. Vale el rapto de inspiración para algunos momentos pero fundamentalmente es necesario ser constructor, diseñador de hilos humanos y narrativos. Pío Baroja sostenía que él escribía a lo que saliera, pero yo no lo creo. Más parece que tenía un arte intuitivo de la composición que da la impresión de que sus novelas son desestructuradas pero no lo son.

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